jueves, 27 de febrero de 2014

LA NUEVA ILÍADA DE HOMER

Termina un nuevo debate sobre el estado de la nación con un clarísimo vencedor: el gobierno.

La victoria no se debe a los argumentos esgrimidos por Rajoy como la derrota no se le atribuye a los representantes de la oposición por sus disertaciones. Es mucho más simple:

El tiempo que falta para las próximas elecciones es menor y, por esas casualidades de la vida (política), los sapos de otros cuentos se tornan princesas.

El partido del gobierno sabe que sus datos han frenado los embistes de la oposición pero, sobre todo, sabe que uno de sus principales talones de Aquiles ya no pertenece al entorno inmediato del partido popular sino al propio Aquiles, más conocido por Luis Bárcenas.

La historia de la "retroconversión de los sapos en princesas" comenzó el pasado viernes, ¡qué casualidad!, último día hábil (antes del debate) para remitir un informe sobre los asuntos propios de Aquiles:



En estos momentos del "fragor monologuista" de los debates contemporáneos, la noticia comienza a circular por las arterias de los medios y las redes sociales.

Todo empieza a tomar cuerpo: Aquiles defraudó muchísimos millones de euros pero, igual que en la guerra en la que se confirmó como héroe, aparece imparable el caballo de Troya: Bárcenas defraudó a título personal.

Esta flecha envenenada va directamente a su talón. Al bancario y al de su credibilidad.

A falta de una nueva Ilíada, la poesía la ponen los medios:






A estas alturas, el partido popular debe frotarse las manos con la virulencia con que la flecha salió del arco del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, el pasado viernes 21 de febrero.

Ahora ya no se habla del debate y el tiempo corre más rápido que el propio Aquiles.

Como el fin de Aquiles en la Ilíada, ahora solo hay tiempo para las disputas sobre la apropiación de la armadura del héroe caído. Habrá luchas internas para hacerse valedor del título de arquero mayor del reino. La estrategia ha resultado certera y nunca más se verá a Luis Bárcenas como un miembro perteneciente a un grupo político sino como un lobo estepario que en sus dominios personales campaba con malas artes y, dada su naturaleza indómita, fue capaz de contagiar al inocente rebaño de corderos. 

¿Qué culpa tienen los corderos de que el lobo adoptara sus hábitos y pasara desapercibido? Ninguna claro, los corderos nunca tienen culpa cuando el lobo no solo es lobo sino feroz, sanguinario, nocturno y despiadado.

Políticamente es una maniobra impresionante.

Ajedrecísticamente se parece a la apertura de Gambito de Rey, en la que se sacrifica material como peones, alfil y caballo para dar mate al contrario.

Cinematográficamente...

En español la llamaron: "Cortina de humo"




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